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Hiperhidrosis en adolescentes: cómo identificarla y abordarla a tiempo

Sudoración excesiva en las manos al tomar apuntes en el institut o al usar la tablet, en las axilas antes de una presentación en clase o en la cara en pleno invierno.

¿Te suena?

La hiperhidrosis no es una simple molestia pasajera, sino una condición persistente que puede afectar al día a día de los adolescentes. Identificarla a tiempo y tratarla adecuadamente es clave para evitar que limite la autoestima, las relaciones sociales y el bienestar emocional.

¿Cómo identificar la hiperhidrosis en adolescentes? Síntomas y señales de alerta

En la adolescencia, el sudor forma parte del desarrollo hormonal. Sin embargo, cuando la sudoración es intensa, focalizada (en manos, axilas, cara o pies) y aparece incluso en reposo o sin un motivo claro, puede tratarse de hiperhidrosis primaria. La hiperhidrosis se caracteriza por una producción de sudor excesiva, más allá de lo que el cuerpo necesita para regular la temperatura. La hiperhidrosis primaria suele iniciarse en la niñez o adolescencia, generalmente antes de los 20 años.

Entre los síntomas de la hiperhidrosis más comunes están el goteo visible en manos o frente, las manchas constantes en la ropa y la dificultad para realizar tareas cotidianas. También puede causar problemas cutáneos dolorosos e irritaciones, como sobrecrecimiento bacteriano o fúngico, infecciones y maceración de la piel.

La sudoración excesiva en jóvenes puede no ser continua o constante, tiende a aparecer en episodios, que tienen una frecuencia, duración y grado variables. Estos episodios de sudoración deben de estar presentes al menos durante 6 meses y tener lugar más de dos veces a la semana.

En muchos casos, los adolescentes comienzan a evitar determinadas situaciones sociales o deportivas por miedo a que se note su sudoración.

Causas comunes de sudoración excesiva en adolescentes: hormonales, médicas y emocionales

Las causas de la sudoración excesiva primaria no se conocen con claridad. Al contrario de lo que se tiende a pensar, los adolescentes con hiperhidrosis primaria no tienen un mayor número de glándulas sudoríparas. Sin embargo, existe una hiperactividad del sistema nervioso simpático que sobreestimula las glándulas ecrinas, responsables de la sudoración para regular la temperatura corporal, haciendo que produzcan más sudor del necesario.

También puede haber un componente genético, ya que 2 de cada 3 personas con hiperhidrosis dicen tener familiares que también la padecen.

La sudoración es un síntoma de la pubertad. Durante esta etapa los cambios hormonales promueven el desarrollo por completo de las glándulas apocrinas, que se encuentran en zonas como las axilas o la ingle. A diferencia de las glándulas ecrinas, involucradas en la hiperhidrosis, las apocrinas se activan principalmente por estímulos emocionales. Este desarrollo, natural en todos los adolescentes, puede agravar la sensación de sudoración excesiva. Estas glándulas son responsables de la bromhidrosis, un trastorno caracterizado por el mal olor del sudor al entrar en contacto con las bacterias de la piel.

A todo esto se puede sumar el componente emocional: la ansiedad, el estrés social o el miedo al ridículo pueden agravar los episodios de sudoración. La sudoración emocional puede actuar como un desencadenante en los adolescentes que sudan en exceso, empeorando todavía más la situación. 

Impacto psicológico: cómo la hiperhidrosis afecta la autoestima en la adolescencia

La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable para la autoestima. En este contexto, la hiperhidrosis en adolescentes puede generar vergüenza, retraimiento y un deterioro en la imagen personal.

Una encuesta reciente realizada a 539 niños y adolescentes de entre 6 y 18 años en Estados Unidos revela que:

  • El 31% de los participantes que padecían sudoración intensa también sufrían ansiedad grave.
  • Entre los que padecían sudoración grave o moderada, el 35%  experimentaba depresión moderadamente grave.

Las puntuaciones medias de ansiedad y depresión fueron más altas en los participantes de la encuesta que percibían su sudoración como grave. Esto revela el alto impacto que tiene la sudoración excesiva en la salud mental de los adolescentes.

Muchos jóvenes desarrollan estrategias de ocultamiento, como llevar siempre ropa oscura, y evitan actividades tan simples como participar en clase o practicar deporte. La hiperhidrosis no solo afecta el cuerpo: puede bloquear el desarrollo social y emocional del adolescente, haciéndolo sentir diferente o inadecuado justo en una etapa donde encajar es clave.

Opciones de tratamiento para la hiperhidrosis en adolescentes: qué hacer y cuándo acudir al especialista

La buena noticia es que hay tratamiento para la hiperhidrosis. El primer paso es acudir a un dermatólogo, que podrá confirmar el diagnóstico y descartar causas secundarias.

Entre los tratamientos de hiperhidrosis en adolescentes, los más utilizados incluyen:

  • Antitranspirantes con sales de aluminio, que actúan bloqueando las glándulas sudoríparas. Son una opción de primera línea para casos leves a moderados, aunque pueden causar irritación si no se aplican correctamente.
  • Cremas neurodermatológicas, como Ecrisens®. Esta crema tipo gel que regula la sobreactividad de las glándulas sudoríparas, característica de la hiperhidrosis. Es una alternativa no invasiva, que a diferencia de los antitranspirantes no bloquea el poro y no irrita la piel.

  • Ecrisens

  • Toallitas de glicopirronio (aprobadas desde los 9 años), que inhiben la acción de la acetilcolina en las glándulas sudoríparas. Un 79 % de los adolescentes que las usan reduce su sudoración al menos a la mitad, con efectos secundarios leves como sequedad en boca o visión borrosa.

  • Iontoforesis, una técnica no invasiva especialmente útil para la hiperhidrosis palmar y plantar. Consiste en sumergir las manos o pies en agua mientras se aplica una corriente eléctrica suave. Se puede hacer en casa con máquinas aprobadas por la FDA, aunque requiere constancia y mantenimiento.

  • Medicamentos orales como el glicopirrolato o la oxibutinina, indicados cuando hay múltiples zonas afectadas o los tratamientos tópicos no son suficientes. Estas pastillas para la hiperhidrosis, aunque efectivas, pueden causar efectos secundarios como boca seca o visión borrosa, por lo que su uso debe ser siempre supervisado.

  • Toxina botulínica (botox), una opción segura y eficaz que reduce la sudoración durante varios meses. Se trata de un método invasivo y las inyecciones pueden ser molestas.

  • Tratamientos más invasivos, como la simpatectomía o la termólisis por microondas, no suelen recomendarse en adolescentes salvo casos muy severos y tras haber agotado otras opciones.

Identificarla y tratarla a tiempo no solo alivia los síntomas físicos, sino que ayuda a recuperar la seguridad, la participación social y la calidad de vida en una etapa clave del desarrollo.

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