Seguramente habrás oído hablar del pH. El pH del agua, del suelo, incluso de los productos como los geles o las cremas que utilizamos para la cara. Pero, ¿sabías que tu piel también tiene el suyo?
El pH juega un papel crucial en la salud de nuestra piel. Mantenerlo en equilibrio es fundamental para evitar el picor, la irritación y la descamación. Si tienes piel sensible, atópica o reactiva, este blog te interesa.
Qué es el pH cutáneo y cuál es el valor normal de la piel
El pH es una medida que nos dice si una sustancia es ácida, neutra o alcalina (básica), en una escala que va del 0 al 14. El valor 7 es el punto neutro, como el agua pura; por debajo de 7, la sustancia es ácida, como el limón o el vinagre; por encima de 7, es alcalina o básica, como el jabón o la lejía. Cuanto más nos alejamos del 7 en cualquier dirección, más intensa es esa acidez o alcalinidad.
Probablemente habrás escuchado que el pH fisiológico, al que funcionan nuestros tejidos y fluidos corporales, se encuentra alrededor de 7, ligeramente básico. Sin embargo, la piel es una excepción.
La piel sana tiene un pH ligeramente ácido, con valores que se sitúan entre 4.1 y 5.8 en su capa más superficial.
Esta acidez natural en la capa más expuesta de nuestra piel se conoce como manto ácido y no es un hecho casual. El entorno ácido nos protege frente a bacterias y hongos, mantiene la barrera cutánea evitando la pérdida de agua y la descamación y regula la inflamación.
Los valores del pH cutáneo pueden variar ligeramente dependiendo de diversos factores:
- Zona del cuerpo: Regiones como las axilas, los pliegues de las ingles o el área debajo del pecho tienden a ser más alcalinas que el resto de la piel.
- Edad: La piel de los recién nacidos tiene un pH más alto, entre 6.5 y 7.4, pero va acidificándose a lo largo del primer mes de vida hasta llegar a los valores habituales. De la misma manera, a medida que envejecemos, el pH vuelve a subir ligeramente.
- Grado de pigmentación: Los tonos de piel más oscuros suelen tener un pH más bajo que los tonos más claros.
- Uso de productos cosméticos: El uso de detergentes, lociones, emolientes, que son productos alcalinos, contribuye a aumentar el pH.
Por qué se altera el pH en la piel sensible
El pH cutáneo puede desequilibrarse tanto por factores externos como internos.
Entre los factores externos, como ya hemos comentado, los más frecuentes son los jabones y detergentes. Los jabones convencionales tienen un pH de entre 9.5 y 10.5, muy por encima del de la piel. Usarlos eleva el pH cutáneo y, aunque la piel tiende a recuperar su valor habitual con el tiempo, el uso continuado puede comprometer su capacidad de autorregulación.
Entre los factores internos, destaca la pérdida o alteración de la filagrina, una proteína clave en la barrera cutánea. La presencia de la filagrina contribuye a mantener un pH ácido. Sin embargo, más de la mitad de las personas con piel atópica tienen menos filagrina en su piel, lo que hace que aumente el pH. Es importante recalcar que la mayoría de los estudios sugieren que el aumento del pH no es la causa de los brotes, sino una consecuencia de la alteración de la barrera cutánea. Sin embargo, una vez establecido, contribuye a agravar la inflamación y el picor.

Signos de un pH cutáneo desequilibrado: picor, irritación y disfunción de la barrera
Cuando el pH de nuestra piel aumenta, también lo hacen las sensaciones incómodas:
- Aumenta el picor. Un entorno más alcalino activa ciertos receptores de la piel que desencadenan sensaciones de picor e irritación. En personas con dermatitis atópica, esta activación se relaciona también con la liberación de señales inflamatorias que amplifican la sensación de picor.
- Aparecen la descamación, la rugosidad y la sensación de tirantez. El pH ácido es imprescindible para que funcionen bien las enzimas que producen lípidos, las grasas que actúan como cemento en nuestra piel y evitan que pierda agua. Cuando el pH sube, estas enzimas trabajan peor, la barrera se debilita y la piel se deshidrata con más facilidad.

- Pueden aparecer infecciones. La piel alberga una comunidad de microorganismos que, en condiciones normales, conviven de forma equilibrada y ayudan a protegernos. Un pH demasiado alcalino favorece el crecimiento de bacterias como el Staphylococcus aureus, estrechamente relacionado con los brotes de dermatitis atópica, y facilita la proliferación de hongos como la Candida, sobre todo en los pliegues.
- La piel se inflama. El entorno alcalino estimula una respuesta inflamatoria que, en pieles ya sensibles o con tendencia atópica, puede agravarse. Esto explica, en parte, por qué condiciones como la dermatitis atópica, la dermatitis seborreica o el acné se asocian a un pH cutáneo elevado.
Cómo restaurar y mantener el pH óptimo en piel sensible
Pequeños gestos en el cuidado diario de nuestra piel pueden marcar la diferencia:
- Elige bien tus productos de limpieza. Los jabones convencionales pueden alterar el pH cutáneo. Optar por limpiadores con un pH próximo al de la piel (entre pH 4 y pH 5.5) o por fórmulas sin jabón ayuda a preservar el manto ácido. Además, es importante que contengan ingredientes suaves y respetuosos con la piel.
- Usa emolientes con pH adecuado. Los emolientes de pH ácido ayudan a restaurar la barrera cutánea, mejorar la hidratación y reducir la pérdida de agua, especialmente en piel envejecida o en personas con dermatitis atópica.
- Cuida el entorno de los pliegues. Las axilas, la zona inguinal y otros pliegues tienen de forma natural un pH más elevado, lo que los hace más vulnerables a irritaciones e infecciones. De hecho, son zonas recurrentes para la aparición de brotes en personas con pieles atópicas. Nocisens® INTENSE es una crema especialmente formulada para el cuidado de la piel en zonas de brotes recurrentes. Ayuda a reducir el picor y a reparar la barrera cutánea gracias a su fórmula concentrada con ingredientes neurodermatológicos y agentes hidratantes.

- Sé cuidadoso con los productos que aplicas. Elige formulaciones que respeten tu pH y promuevan el cuidado de tu barrera cutánea. Nocisens® OIL es un aceite de uso diario formulado para el cuidado diario de pieles sensibles. Combina aceites nutritivos de coco, aguacate y girasol con extracto de avena, que refuerza la barrera cutánea, y un ingrediente neurodermatológico patentado que actúa sobre las terminaciones nerviosas para calmar las sensaciones incómodas.
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Referencias
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- Brooks SG, Mahmoud RH, Lin RR, Fluhr JW, Yosipovitch G. The Skin Acid Mantle: An Update on Skin pH. J Invest Dermatol. 2025 Mar;145(3):509-521. doi: 10.1016/j.jid.2024.07.009.



