La hidratación de la piel es un gesto clave en la rutina diaria de las pieles sensibles y atópicas.
Una piel hidratada puede reducir las molestias y prolongar el tiempo entre la aparición de brotes. El uso de productos específicos es igual de importante que la hidratación constante. No cualquier crema sirve.
En este artículo te explicamos por qué estas pieles necesitan cuidados especiales, qué tipos de cremas existen, qué ingredientes son más adecuados (y cuáles evitar) y cómo preparar la piel antes de aplicarlas.
¿Por qué la piel atópica necesita una hidratación específica?
La piel está recubierta por una capa externa llamada estrato córneo, compuesta por células muertas (corneocitos) que actúan como escudo protector. Estos corneocitos están unidos entre sí por un “cemento” de lípidos naturales que además contiene factores hidratantes naturales, conocidos como NMF (por sus siglas en inglés, Natural Moisturizing Factors).
Cuando esta estructura está en buen estado, la piel retiene bien el agua, se mantiene flexible y protegida contra los factores externos. Sin embargo, en la piel atópica, esta barrera está debilitada:
- Falta de lípidos: La capa superficial de la piel (película hidrolipídica) se vuelve más permeable, lo que favorece la pérdida de agua. Esto deja la piel más seca, irritada y propensa a la descamación.
- Déficit de NMF: Compuestos como la urea, el ácido láctico o los aminoácidos, que ayudan a atraer y retener el agua en la piel, están en niveles más bajos. Como resultado, la piel pierde elasticidad y se siente tirante y áspera.

Esta combinación de factores hace que la piel atópica necesite una hidratación específica, con cremas que no sólo aportan agua, sino que ayudan a reponer lípidos, restaurar los NMF y sellar la barrera cutánea. De esta forma, se reduce la sequedad, mejora el aspecto de la piel y se alivia el picor y la irritación.
Las cremas hidratantes son una parte imprescindible de los planes de tratamiento para la dermatitis atópica. Mejoran los síntomas y la inflamación y aumentan el tiempo entre los brotes. Su objetivo es reducir la sequedad de la piel, minimizando la pérdida de agua y mejorando la hidratación del estrato córneo.
Tipos de cremas hidratantes: emolientes, oclusivas y humectantes
Las cremas hidratantes para piel atópica suelen contener una combinación de ingredientes que trabajan juntos para mantener la piel suave y protegida. Existen tres tipos principales:
- Oclusivos: Forman una capa fina sobre la piel que evita que el agua se evapore. Actúan como una capa protectora que retiene la hidratación. El más efectivo es la vaselina; sin embargo, tiene una textura muy pesada que resulta poco agradable. Los derivados de las siliconas, como la dimeticona, proporcionan una sensación menos grasa y son hipoalergénicos, por lo que se utilizan con frecuencia.
- Humectantes: Ayudan a atraer el agua hacia la piel desde el ambiente o desde capas más profundas. Ingredientes como la glicerina, la urea o el ácido láctico son ejemplos comunes. Estos ingredientes se suelen combinar con los oclusivos, para ayudar a retener el agua que atraen.
- Emolientes: Son sustancias que suavizan la piel y rellenan las pequeñas grietas de su superficie. Mejoran la textura y la sensación al tacto, haciendo que la piel se vea y se sienta más lisa. Las ceramidas son las más habituales, ya que son componentes naturales de la barrera protectora de nuestra piel.

Ingredientes recomendados (y a evitar) en cremas para piel atópica
No existe evidencia científica suficiente para recomendar una crema hidratante para piel sensible concreta o un ingrediente activo en particular. Sin embargo, algunos ejemplos de sustancias pueden mejorar el estado de la piel atópica son:
- Ceramidas: Lípidos naturales que ayudan a reparar la barrera de la piel y retener la humedad.
- Glicerina y urea: Humectantes que hidratan en profundidad y ayudan a mantener el agua en la piel.
- Activos neurodermatológicos: Ingredientes innovadores que actúan sobre las terminaciones nerviosas de la piel. En la piel atópica, el sistema sensorial cutáneo está alterado, lo que genera sensaciones incómodas. Estos activos ayudan a modular esa sensibilidad, ayudando a calmar el picor.
Por otro lado, existen ingredientes que conviene evitar, ya que puede resultar agresivos para este tipo de pieles:
- Perfumes o fragancias: Aunque hacen que usar el producto resulte más agradable, pueden causar irritación o alergia en pieles sensibles.
- Lanolina: Es un ingrediente oclusivo no muy frecuentemente usado por su olor desagradable y potencial para causar reacciones alérgicas en algunas personas.
- Conservantes agresivos: como la metilisotiazolinona, que pueden ser irritantes.
Lo ideal es elegir productos formulados específicamente para piel sensible o atópica, testados dermatológicamente, y que estén libres de perfumes, alcohol y alérgenos comunes.
Es el caso de la línea Nocisens de Prospera Biotech, diseñada específicamente para pieles sensibles y atópicas, que busca, no solo una hidratación profunda, sino ayudar a controlar el picor.
Nocisens® INTENSE es una crema hidratante sin perfume ideal para los brotes de piel atópica. Su fórmula contiene ingredientes neurodermatológicos, que ayudan a restablecer el equilibrio de la piel y ayudan a calmar el picor y el escozor. También contiene ácidos grasos con una potente acción hidratante que aportan una textura suave y que favorecen la acción de la crema en las capas más profundas de la epidermis, aportando una hidratación intensa.
¿Qué limpiadores y rutinas de baño ayudan a preparar la piel antes de hidratar?
Antes de aplicar la crema hidratante, es importante que la piel esté limpia. Una rutina de baño adecuada puede ayudar a mejorar la absorción de los ingredientes y evitar que la piel se reseque más.
Las recomendaciones básicas incluyen:
- Evita los jabones comunes o con espuma abundante. Un buen jabón para piel atópica es aquel que tiene un pH entre 5 y 7, como los limpiadores suaves syndet.
- Usa agua tibia, nunca caliente y evita alargar los baños. El tiempo recomendado es de entre 5 y 10 minutos.
- Cuando salgas de la ducha, seca la piel con toques suaves, sin frotar.
- Aplica la crema hidratante en los primeros minutos después del baño. Lo ideal es aplicarla para hidratar la piel mínimo dos veces al día.
Recuerda: la hidratación es clave para el cuidado de la piel atópica. Utiliza únicamente productos respetuosos y formulados para pieles sensibles y atópicas. No olvides consultar con tu dermatólogo en caso de dudas o empeoramiento de tus síntomas.

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Referencias
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