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El papel del sistema nervioso cutáneo en la hiperhidrosis: de la fisiopatología a nuevas soluciones

Ha llegado el otoño, se ha ido el calor y aún así sigues sudando. Esta es una característica esencial de la hiperhidrosis: sudas más allá de lo necesario para regular la temperatura corporal, aunque no haga calor, aunque no estés haciendo deporte. Aunque no se trata de una condición grave, tiene un importante impacto emocional, social y profesional. Si quieres saber por qué se produce y qué sistemas tienen un papel clave en esta alteración, ¡sigue leyendo!

El papel del sistema nervioso simpático en la sudoración

El sistema nervioso simpático es una rama del sistema nervioso autónomo que regula numerosas funciones involuntarias del cuerpo, entre ellas la sudoración. En condiciones normales, este sistema responde a estímulos térmicos o emocionales activando las glándulas sudoríparas ecrinas, las encargadas de producir sudor. Esta activación se produce a través de una cadena de señales nerviosas que comienza en la piel (1), donde las terminaciones nerviosas envían una señal a través de las neuronas sensoriales al sistema nervioso central (2). Allí, el hipotálamo es la zona encargada de controlar la temperatura y envía respuestas a través de fibras simpáticas periféricas para activar las glándulas sudoríparas (3).

En las personas con hiperhidrosis primaria, este circuito se ve alterado: las glándulas sudoríparas están sobreactivadas, reciben más señales de las correspondientes, lo que produce que generen más sudor del necesario. Esta respuesta exagerada ocurre incluso cuando no hay un aumento de la temperatura. El estrés emocional es uno de los desencadenantes más comunes.

Fisiopatología de la hiperhidrosis: hiperactividad nerviosa y glándulas sudoríparas

Las glándulas ecrinas, que se encuentran en gran concentración en manos, pies, axilas y cara, son las responsables principales de esta sudoración excesiva. En condiciones normales, su activación contribuye a la termorregulación, pero en la hiperhidrosis, el sudor se convierte en un problema clínico y social. Contrario a lo que se podría suponer, las personas con hiperhidrosis no tienen glándulas sudoríparas más grandes o más numerosas. La clave se encuentra en la hiperactividad del sistema simpático, que provoca que estas glándulas produzcan más sudor ante estímulos normales.

Esta fisiopatología no solo afecta la sudoración, sino también la calidad de vida del paciente: la constante incomodidad, la necesidad de cambiarse de ropa varias veces al día, el impacto en las relaciones personales y la autoestima son consecuencias habituales.

Sin embargo, en su justa medida, sudar es esencial. Nos ayuda a controlar la temperatura de nuestro cuerpo gracias a la evaporación. Por ello, muchos tratamientos clásicos, como antitranspirantes o procedimientos quirúrgicos, pueden afectar negativamente a la función termorreguladora, generando efectos secundarios indeseados o no sostenibles en el tiempo.

Nuevas soluciones dirigidas al sistema neurosensorial cutáneo

Ante las limitaciones de los tratamientos convencionales, muchos de ellos invasivos o con efectos secundarios notables, necesitamos nuevas soluciones que actúen directamente sobre los mecanismos nerviosos cutáneos sin interferir con la función natural del sudor. En este contexto, surge una estrategia innovadora que busca restablecer la actividad del sistema nervioso periférico sin bloquear el poro ni alterar la termorregulación.

Un ejemplo pionero de esta aproximación es Ecrisens®, una crema neurodermatológica desarrollada por Prospera Biotech. Este producto ayuda a reducir la sudoración excesiva sin los inconvenientes de los tratamientos invasivos y los antitranspirantes. Al aplicarla sobre la piel, modula la actividad de las glándulas ecrinas y aumenta su umbral de activación, permitiendo que la piel siga cumpliendo sus funciones protectoras. Se puede aplicar en todas las zonas del cuerpo: palmas, plantas, axilas y rostro.


Ecrisens

Además, Ecrisens® cuida e hidrata la piel, aspecto fundamental para personas que también pueden padecer problemas como dishidrosis o dermatitis de contacto, frecuentes en pacientes con hiperhidrosis. Su fórmula ligera tipo gel, sin fragancia y de fácil absorción, contribuye al bienestar cutáneo sin interferir con la vida diaria.

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Referencias

Wohlrab J, Bechara FG, Schick C, Naumann M. Hyperhidrosis: A Central Nervous Dysfunction of Sweat Secretion. Dermatol Ther (Heidelb). 2023 Feb;13(2):453-463. doi: 10.1007/s13555-022-00885-w.

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