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Cómo es el paciente con dermatitis atópica

¿Cómo es el paciente con Dermatitis Atópica?

Llevas tiempo notando molestias en tu piel. Tienes zonas muy secas con descamación que, en ocasiones, desemboca en eczemas o mucho picor. Tu dermatólogo te confirma tus sospechas: padeces dermatitis atópica, pero aún tienes muchas dudas con respecto a esta patología. ¿A quién afecta? ¿Tendrá algún impacto sobre mi vida? ¿Es recurrente? En este post vamos a hablar sobre quién es el paciente con dermatitis atópica, el impacto de la enfermedad en su día a día y recomendaciones para una rutina de cuidado básico. 

La dermatitis atópica, es un trastorno inflamatorio crónico de la piel que está caracterizado por la aparición de sequedad, irritación y sensación de picor que provoca la necesitad de rascar la zona afectada, llegando a causar inflamación, lesiones e infecciones en la piel1.

La dermatitis atópica afecta más frecuentemente a niños, teniendo una prevalencia del 15% -30%2. A pesar de que se creía que los casos en adultos sólo se desarrollaban en aquellas personas que sufrieron la enfermedad cuando eran niños, la dermatitis atópica también puede aparecer en adultos sin ningún historial previo, presentando una prevalencia de 1% – 3%2,3.  Además, esta enfermedad se relaciona comúnmente con personas que sufren de alergias y enfermedades respiratorias2.

Dermatitis atópica y su impacto en el día a día

Un paciente con dermatitis atópica generalmente desarrolla la enfermedad en periodos intermitentes, es decir, hay periodos en los que no existen signos aparentes de la enfermedad pero cada cierto tiempo, surge un brote repentino. En promedio, un paciente con piel atópica puede experimentar 9 brotes al año con una duración de 15 días cada uno4.

A pesar de que los síntomas que se presentan en cada brote no ponen en riesgo la vida del paciente, sí afectan considerablemente a su calidad de vida.  Las lesiones que se producen en la piel pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque aparecen más frecuentemente en la cara, cuello y flexuras de codos y rodillas. El hecho de que estas lesiones puedan ser extensas y profundas puede afectar negativamente a la autoestima de la persona y limitar su vida social o su actividad cotidiana.

De hecho, se ha demostrado que la dermatitis atópica en pacientes adultos tiene un mayor impacto en su calidad de vida y salud mental que otras enfermedades comunes de la piel, lo que puede llegar a afectar también a familiares y convivientes. Al tratarse de una condición cutánea crónica, las personas que sufren dermatitis atópica suelen experimentar periodos de ansiedad y estrés que disminuye su bienestar físico, psicológico y social al impactar en los hábitos de sueño, las relaciones sociales y el trabajo5,6.

Por otra parte, las lesiones de la dermatitis atópica suelen venir acompañadas de una sensación de picor que puede ser continua y muy molesta. Muchas veces este picor es difícil de aliviar y generalmente suele ser más intenso durante la noche. Todo esto contribuye a que la persona con dermatitis atópica, tenga cambios de humor, irritabilidad y alteración del sueño cuando está sufriendo un brote4.

¿Por qué tengo otro brote de dermatitis atópica?

La piel atópica es un tipo de piel más irritable y reactiva debido a un deterioro de la función barrera cutánea ocasionado por factores genéticos e inmunológicos.  Si te interesa saber más de este tema, puedes visitar nuestro post sobre los procesos fisiológicos de la piel que dan lugar a la dermatitis atópica. Sin embargo, los factores ambientales o externos juegan también un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.

Los factores ambientales son estímulos que actúan sobre la piel y que desencadenan una respuesta por parte de esta. En el caso de la piel atópica dicha respuesta puede ser un nuevo brote. Los estímulos más comunes son los cambios de temperatura, presencia de contaminación, roce con ropa o accesorios, sudor, infecciones, hábitos de higiene, uso de jabones agresivos, algunos productos químicos y fragancias en cosméticos2,7

Una rutina de cuidado de la piel específica para piel atópica es muy importante para mantener y fortalecer el equilibrio de la barrera cutánea

La piel que tiene una barrera cutánea dañada tiene un mayor riesgo de deshidratación y de desarrollar un eccema o molestias cuando se enfrenta a un estímulo ambiental. Por lo tanto, tener un régimen de cuidado de la piel específico para piel atópica es muy importante para combatir y prevenir estos incómodos episodios de la enfermedad.

Como hemos comentado antes, una piel sensible o atópica se caracteriza por tener la función barrera deteriorada. Esto favorece que otras estructuras cutáneas, como el sistema inmune o el sistema neurosensorial, queden más expuestos a los estímulos ambientales. En consecuencia, se produce una sobreactivación de ambos sistemas que lleva al desarrollo de incómodos síntomas ante la exposición a agentes ambientales que no tendrían que causar tales respuestas. Por ejemplo, el sistema neurosensorial en condiciones normales es capaz de detectar los cambios de temperatura o de pH por presencia de agentes químicos e inducir una respuesta adaptativa. En pieles sensibles o atópicas, las terminaciones nerviosas sobreactivadas son las responsables de provocar picor como respuesta a factores cotidianos. Por ello, es importante incluir en tu rutina diaria productos hidratantes que alivien la sequedad, ayuden a fortalecer la barrera cutánea y regulen la actividad del sistema neurosensorial.

En brotes agudos tu dermatólogo te dirá qué tratamiento es el más recomendado para tu caso. Además, en esas zonas más sensibles, puedes usar nuestro nuevo producto Nocisens® Intense que gracias a su elevado contenido en ingredientes neurocosméticos hidrata la zona y recupera el equilibrio del sistema neurosensorial ayudando a disminuir las sensaciones incómodas.

Cuando el brote de dermatitis atópica está controlado es importante que la rutina de cuidado incluya productos que mantengan estable la función barrera de la piel, restauren los niveles de lípidos, incrementen la hidratación y, de esta manera, la protejan de nuevos brotes.  En este caso, Nocisens® es el producto adecuado ya que es una crema neurocosmética que por un lado hidrata la piel en profundidad y por otro, actúa sobre el sistema neurosensorial epidérmico previniendo la aparición de sensaciones incómodas en la piel.

BIBLIOGRAFÍA

1.        Fortson, E. A., Feldman, S. R. & Strowd, L. C. Management of Atopic Dermatitis. (2017). doi:10.1007/978-3-319-64804-0

2.        Salvador, S. J., Romero-Perez, D. & Encabo-Duran, B. Atopic Dermatitis in Adults : A Diagnostic Challenge. J. Investig Allergol Clin Immunol 27, 78–88 (2017).

3.        Garg, A., Healy, T., Sunny, L. & Coutcher, J. ATOPIC DERMATITIS – GLOBAL DRUG FORECAST AND MARKET ANALYSIS TO 2024. Glob. Data (2015).

4.        Zuberbier, T. et al. Patient perspectives on the management of atopic dermatitis. J. Allergy Clin. Immunol. 226–232 (2006). doi:10.1016/j.jaci.2006.02.031

5. Finlay, A. Y. & Khan, G. K. Dermatology Life Quality Index ( DLQI )— a simple practical measure for routine clinical use. Cliical Exp. Dermatology 19, 210–216 (1994).

6.        Kiebert, G. et al. Atopic dermatitis is associated with a decrement in health-related quality of life. Int. J. Dermatol. 41, 151–158 (2002).

7.        Kim, J. et al. Pathophysiology of atopic dermatitis : Clinical implications. Allergy Asthma Proc. 40, 1–3 (2019).

Foto de portada de Andrea Piacquadio en Pexels

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